Como quizá sepas, Canadá está enfrentando algunos desafíos económicos. El término recesión ha sido mencionado por bancos y economistas, y eso es alarmante. Aunque no estamos oficialmente en una recesión, el crecimiento económico se ha desacelerado, lo que trae desafíos para las pequeñas empresas. Entonces, ¿cómo podemos protegernos? ¿Podemos aprender de recesiones pasadas?
¿Qué es una recesión?
Entonces, ¿qué es una recesión y cómo sabemos si estamos en una? Técnicamente, una recesión son dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB. La última vez que Canadá experimentó una recesión fue en 2015, cuando se desplomaron los precios del petróleo. Los datos oficiales del crecimiento del PIB en 2022 y 2023 aún no están disponibles, pero algunos economistas han predicho que Canadá podría entrar en recesión a finales de 2023 o a principios de 2024.
Ahora que sabemos qué es una recesión, veamos cómo podría afectar a las pequeñas empresas. Según Statistics Canada, había aproximadamente 1,2 millones de pequeñas empresas en Canadá en 2019, lo que representaba el 97,9 por ciento de todas las empresas y empleaba a 8,4 millones de personas. Por eso, las pequeñas empresas son fundamentales para el crecimiento económico, la innovación y el bienestar social de Canadá. Pero, como todos sabemos, las pequeñas empresas enfrentan muchos desafíos y riesgos, especialmente durante una recesión. Estos son algunos que quizá te resulten familiares:
Disminución de la demanda: una recesión podría provocar una caída en la confianza y el gasto de los consumidores, afectando la demanda de bienes y servicios que ofrecen las pequeñas empresas.
Aumento de la competencia: también podríamos ver un aumento de la competencia entre pequeñas empresas, mientras intentan atraer y retener clientes bajando precios u ofreciendo descuentos y promociones.
Menor acceso al crédito: las pequeñas empresas podrían tener menos acceso al crédito de bancos u otros prestamistas, ya que estas entidades endurecen sus estándares de préstamo y exigen más garantías o tasas de interés más altas.
Aumento de costos: una recesión también podría aumentar los costos de operación para las pequeñas empresas, ya que podrían enfrentar impuestos, tarifas, aranceles o regulaciones más altos por parte del gobierno u otras autoridades.
Mayor incertidumbre: por último, es probable que veamos más incertidumbre y volatilidad en el mercado y el entorno, lo que podría dificultar que las pequeñas empresas planifiquen y definan estrategias.
Recesiones y eficiencia operativa
Seamos claros: esto no significa que toda esperanza esté perdida. Más bien, significa que las empresas quizá tengan que adaptar sus operaciones al clima económico. Tu primer pensamiento podría ser recortar costos, y estarías parcialmente en lo correcto. Pero eso no significa despidos; de hecho, las empresas que salieron más fortalecidas de la Gran Recesión se enfocaron en mejorar la eficiencia operativa en lugar de recortar personal.
Pero ¿qué significa mejorar la eficiencia operativa realmente ? La eficiencia operativa es la capacidad de una empresa para entregar sus productos o servicios a sus clientes de la manera más rentable y oportuna posible. En términos generales, mide qué tan bien utiliza una empresa sus recursos para alcanzar sus metas y objetivos. En entornos económicos desafiantes, la eficiencia operativa puede impulsar significativamente la rentabilidad y la competitividad de una pequeña empresa.
Puedes mejorar tu eficiencia operativa y optimizar tu desempeño de muchas maneras. A continuación, hemos enumerado algunas de las estrategias más comunes y efectivas. Esta no es una lista exhaustiva; es un punto de partida para que encuentres qué estrategias se ajustan a tu empresa.
Cómo mejorar la eficiencia operativa
1. Simplifica y automatiza los procesos del negocio.
Uno de los factores clave que impactan la eficiencia operativa es la calidad y la velocidad de los procesos de negocio. Los procesos de negocio son las actividades y tareas que tu empresa realiza para entregar sus productos o servicios. Al simplificar y automatizar los procesos de negocio, las pequeñas empresas pueden reducir errores, desperdicios, retrasos y costos, y mejorar la calidad, la consistencia y la satisfacción del cliente. Algunos ejemplos de simplificación y automatización de procesos de negocio son:
Usar herramientas y aplicaciones de software para gestionar la contabilidad, la facturación, el inventario, la nómina, RR. HH., marketing, ventas y servicio al cliente.
Implementar plataformas y sistemas en línea para facilitar la comunicación, la colaboración y el intercambio de información entre empleados, clientes, proveedores y socios.
Adoptar soluciones basadas en la nube para almacenar y acceder a datos y aplicaciones desde cualquier lugar y en cualquier momento.
Aprovechar la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (ML) para analizar datos, generar información útil y ofrecer recomendaciones.
2. Implementa principios de gestión lean.
La gestión lean es una filosofía y metodología que busca eliminar desperdicios y maximizar el valor en las operaciones del negocio. El desperdicio es todo aquello que no agrega valor al cliente o al negocio, como defectos, sobreproducción, esperas, inventario, movimientos y transporte. El valor es todo aquello por lo que el cliente está dispuesto a pagar o que contribuye a las metas y objetivos del negocio. Al implementar principios de gestión lean, las pequeñas empresas pueden identificar y eliminar desperdicios en sus operaciones y enfocarse en crear valor para sus clientes y partes interesadas. Algunos ejemplos de implementación de principios de gestión lean son:
Aplicar el método 5S para organizar el lugar de trabajo y asegurar que todo esté en su lugar y sea fácil de encontrar.
Utilizar el ciclo PDCA (Planificar-Hacer-Verificar-Actuar) para supervisar y mejorar continuamente los procesos y resultados del negocio.
Aplicar el enfoque Kaizen para involucrar a todos los empleados en la identificación y resolución de problemas, e implementar mejoras.
Usar el sistema Kanban para visualizar el flujo de trabajo y gestionar los niveles de inventario.
3. Invierte en la capacitación y el desarrollo de empleados.
Los empleados son el activo más valioso de cualquier empresa. Son quienes ejecutan los procesos del negocio, interactúan con los clientes y generan resultados. Por lo tanto, invertir en la capacitación y el desarrollo de empleados es esencial para mejorar la eficiencia operativa y potenciar el desempeño, la productividad, la satisfacción, la retención y la lealtad del personal. Algunos ejemplos de inversión en capacitación y desarrollo de empleados son:
Brindar retroalimentación y acompañamiento regulares a los empleados para ayudarlos a mejorar sus habilidades y competencias.
Ofrecer cursos en línea, seminarios web, talleres, seminarios, etc. a los empleados para ayudarlos a adquirir nuevos conocimientos y técnicas.
Animar a los empleados a obtener certificaciones, títulos u otras credenciales relevantes para sus funciones u objetivos profesionales.
Crear una cultura de aprendizaje e innovación donde los empleados estén motivados para compartir mejores prácticas, ideas y sugerencias.
4. Supervisa y mide la eficiencia operativa.
El paso final para mejorar la eficiencia operativa es supervisarla y medirla de forma regular. Al hacer seguimiento de indicadores clave de desempeño (KPI) y métricas relacionadas con la eficiencia operativa, las pequeñas empresas pueden evaluar su progreso y desempeño frente a sus metas y objetivos. También pueden identificar brechas, problemas, desafíos y oportunidades que requieren atención o mejora. Algunos ejemplos de supervisión y medición de la eficiencia operativa son:
Usar paneles e informes para visualizar datos y tendencias relacionadas con la eficiencia operativa.
Realizar encuestas o entrevistas con clientes o empleados para recopilar comentarios sobre la eficiencia operativa.
Realizar auditorías o evaluaciones de procesos o sistemas de negocio para verificar el cumplimiento o los estándares de calidad.
Compararse con estándares de la industria o mejores prácticas para contrastar la eficiencia operativa con competidores o pares.
Es importante destacar que mejorar la eficiencia operativa no es un evento puntual; es un proceso continuo que requiere atención y esfuerzo constantes. Al aplicar algunas de estas estrategias de forma consistente y continua, puedes mejorar tu eficiencia operativa y lograr mejores resultados para tus clientes y para tu negocio.
Como quizá sepas, Canadá está enfrentando algunos desafíos económicos. El término recesión ha sido mencionado por bancos y economistas, y eso es alarmante. Aunque no estamos oficialmente en una recesión, el crecimiento económico se ha desacelerado, lo que trae desafíos para las pequeñas empresas. Entonces, ¿cómo podemos protegernos? ¿Podemos aprender de recesiones pasadas?
¿Qué es una recesión?
Entonces, ¿qué es una recesión y cómo sabemos si estamos en una? Técnicamente, una recesión son dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB. La última vez que Canadá experimentó una recesión fue en 2015, cuando se desplomaron los precios del petróleo. Los datos oficiales del crecimiento del PIB en 2022 y 2023 aún no están disponibles, pero algunos economistas han predicho que Canadá podría entrar en recesión a finales de 2023 o a principios de 2024.
Ahora que sabemos qué es una recesión, veamos cómo podría afectar a las pequeñas empresas. Según Statistics Canada, había aproximadamente 1,2 millones de pequeñas empresas en Canadá en 2019, lo que representaba el 97,9 por ciento de todas las empresas y empleaba a 8,4 millones de personas. Por eso, las pequeñas empresas son fundamentales para el crecimiento económico, la innovación y el bienestar social de Canadá. Pero, como todos sabemos, las pequeñas empresas enfrentan muchos desafíos y riesgos, especialmente durante una recesión. Estos son algunos que quizá te resulten familiares:
Disminución de la demanda: una recesión podría provocar una caída en la confianza y el gasto de los consumidores, afectando la demanda de bienes y servicios que ofrecen las pequeñas empresas.
Aumento de la competencia: también podríamos ver un aumento de la competencia entre pequeñas empresas, mientras intentan atraer y retener clientes bajando precios u ofreciendo descuentos y promociones.
Menor acceso al crédito: las pequeñas empresas podrían tener menos acceso al crédito de bancos u otros prestamistas, ya que estas entidades endurecen sus estándares de préstamo y exigen más garantías o tasas de interés más altas.
Aumento de costos: una recesión también podría aumentar los costos de operación para las pequeñas empresas, ya que podrían enfrentar impuestos, tarifas, aranceles o regulaciones más altos por parte del gobierno u otras autoridades.
Mayor incertidumbre: por último, es probable que veamos más incertidumbre y volatilidad en el mercado y el entorno, lo que podría dificultar que las pequeñas empresas planifiquen y definan estrategias.
Recesiones y eficiencia operativa
Seamos claros: esto no significa que toda esperanza esté perdida. Más bien, significa que las empresas quizá tengan que adaptar sus operaciones al clima económico. Tu primer pensamiento podría ser recortar costos, y estarías parcialmente en lo correcto. Pero eso no significa despidos; de hecho, las empresas que salieron más fortalecidas de la Gran Recesión se enfocaron en mejorar la eficiencia operativa en lugar de recortar personal.
Pero ¿qué significa mejorar la eficiencia operativa realmente ? La eficiencia operativa es la capacidad de una empresa para entregar sus productos o servicios a sus clientes de la manera más rentable y oportuna posible. En términos generales, mide qué tan bien utiliza una empresa sus recursos para alcanzar sus metas y objetivos. En entornos económicos desafiantes, la eficiencia operativa puede impulsar significativamente la rentabilidad y la competitividad de una pequeña empresa.
Puedes mejorar tu eficiencia operativa y optimizar tu desempeño de muchas maneras. A continuación, hemos enumerado algunas de las estrategias más comunes y efectivas. Esta no es una lista exhaustiva; es un punto de partida para que encuentres qué estrategias se ajustan a tu empresa.
Cómo mejorar la eficiencia operativa
1. Simplifica y automatiza los procesos del negocio.
Uno de los factores clave que impactan la eficiencia operativa es la calidad y la velocidad de los procesos de negocio. Los procesos de negocio son las actividades y tareas que tu empresa realiza para entregar sus productos o servicios. Al simplificar y automatizar los procesos de negocio, las pequeñas empresas pueden reducir errores, desperdicios, retrasos y costos, y mejorar la calidad, la consistencia y la satisfacción del cliente. Algunos ejemplos de simplificación y automatización de procesos de negocio son:
Usar herramientas y aplicaciones de software para gestionar la contabilidad, la facturación, el inventario, la nómina, RR. HH., marketing, ventas y servicio al cliente.
Implementar plataformas y sistemas en línea para facilitar la comunicación, la colaboración y el intercambio de información entre empleados, clientes, proveedores y socios.
Adoptar soluciones basadas en la nube para almacenar y acceder a datos y aplicaciones desde cualquier lugar y en cualquier momento.
Aprovechar la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (ML) para analizar datos, generar información útil y ofrecer recomendaciones.
2. Implementa principios de gestión lean.
La gestión lean es una filosofía y metodología que busca eliminar desperdicios y maximizar el valor en las operaciones del negocio. El desperdicio es todo aquello que no agrega valor al cliente o al negocio, como defectos, sobreproducción, esperas, inventario, movimientos y transporte. El valor es todo aquello por lo que el cliente está dispuesto a pagar o que contribuye a las metas y objetivos del negocio. Al implementar principios de gestión lean, las pequeñas empresas pueden identificar y eliminar desperdicios en sus operaciones y enfocarse en crear valor para sus clientes y partes interesadas. Algunos ejemplos de implementación de principios de gestión lean son:
Aplicar el método 5S para organizar el lugar de trabajo y asegurar que todo esté en su lugar y sea fácil de encontrar.
Utilizar el ciclo PDCA (Planificar-Hacer-Verificar-Actuar) para supervisar y mejorar continuamente los procesos y resultados del negocio.
Aplicar el enfoque Kaizen para involucrar a todos los empleados en la identificación y resolución de problemas, e implementar mejoras.
Usar el sistema Kanban para visualizar el flujo de trabajo y gestionar los niveles de inventario.
3. Invierte en la capacitación y el desarrollo de empleados.
Los empleados son el activo más valioso de cualquier empresa. Son quienes ejecutan los procesos del negocio, interactúan con los clientes y generan resultados. Por lo tanto, invertir en la capacitación y el desarrollo de empleados es esencial para mejorar la eficiencia operativa y potenciar el desempeño, la productividad, la satisfacción, la retención y la lealtad del personal. Algunos ejemplos de inversión en capacitación y desarrollo de empleados son:
Brindar retroalimentación y acompañamiento regulares a los empleados para ayudarlos a mejorar sus habilidades y competencias.
Ofrecer cursos en línea, seminarios web, talleres, seminarios, etc. a los empleados para ayudarlos a adquirir nuevos conocimientos y técnicas.
Animar a los empleados a obtener certificaciones, títulos u otras credenciales relevantes para sus funciones u objetivos profesionales.
Crear una cultura de aprendizaje e innovación donde los empleados estén motivados para compartir mejores prácticas, ideas y sugerencias.
4. Supervisa y mide la eficiencia operativa.
El paso final para mejorar la eficiencia operativa es supervisarla y medirla de forma regular. Al hacer seguimiento de indicadores clave de desempeño (KPI) y métricas relacionadas con la eficiencia operativa, las pequeñas empresas pueden evaluar su progreso y desempeño frente a sus metas y objetivos. También pueden identificar brechas, problemas, desafíos y oportunidades que requieren atención o mejora. Algunos ejemplos de supervisión y medición de la eficiencia operativa son:
Usar paneles e informes para visualizar datos y tendencias relacionadas con la eficiencia operativa.
Realizar encuestas o entrevistas con clientes o empleados para recopilar comentarios sobre la eficiencia operativa.
Realizar auditorías o evaluaciones de procesos o sistemas de negocio para verificar el cumplimiento o los estándares de calidad.
Compararse con estándares de la industria o mejores prácticas para contrastar la eficiencia operativa con competidores o pares.
Es importante destacar que mejorar la eficiencia operativa no es un evento puntual; es un proceso continuo que requiere atención y esfuerzo constantes. Al aplicar algunas de estas estrategias de forma consistente y continua, puedes mejorar tu eficiencia operativa y lograr mejores resultados para tus clientes y para tu negocio.
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